Se detuvo ante la puerta y respiró profundamente intentando despejar sus pensamientos.
Necesitaba sus capacidades al completo. Y no era fácil sabiendo que la sala de baile estaría repleta de jóvenes brujos dispuestos a destruir a cualquier mortal entrometido.
Apartó de su mente los ruidos innecesarios y se centró en el recuerdo de la voz de Gadeak para encontrarla lo antes posible. Una vez que supo donde estaba, contactó mentalmente y le expuso la situación.
Tenía que materializarse exactamente dónde ella estaba. Alguien había captado su pensamiento. No había más tiempo. Debía hacerlo ya.
Cerró los ojos y se trasladó allí.
Protegió a Gadeak con sus brazos.
“Déjame, con los mios”- le trasmitió con tristeza-
“Sabes que no puedo, no puedes morir”- contestó mirándola a los ojos-
Ella asintió y se abrazó a él para trasladarse... sintió su dolor a través de la piel.
Segundos después de abandonar el edificio, una luz blanca inundó cada una de sus ventanas. Al instante supo que no había supervivientes.
Gadeak apartó la vista y escondió la cabeza contra Dariz. La profecía comenzaba a cumplirse.
Ahora debían desempeñar su parte para asegurar el futuro de la magia. Aunque no sería fácil después de aquello
viernes, 1 de febrero de 2008
martes, 18 de diciembre de 2007
EL TERCER CHINO
Desde que tenía uso de razón había vivido en aquel monedero con sus dos compañeros.
Él vivía feliz. Contento. Con gente conocida y en un espacio que le era agradable.
Pero un día comenzó a pensar... "¿Qué hay más allá?"
"¿Cómo se vivirá con más luz?"..
"Y esos sonidos...¿qué son?"
Y dejo de dormir por las noches, y no descansaba por el día, solo pensaba...
en los colores,
los sonidos,
las voces,
los olores,
las sensaciones...
en todo aquello que no podía vivir desde ahí dentro,
Sus compañeros le miraban extrañados,
"se ha vuelto loco” decían,
"loco de remate"...
pero él no les hacia caso,
y se ensimismó tanto en sus pensamientos que les llego a preocupar.
"se ha vuelto loco” decían,
"loco de remate"...
pero él no les hacia caso,
y se ensimismó tanto en sus pensamientos que les llego a preocupar.
Así que, los otros dos chinos, decidieron ayudarle.
En un despiste en el que la cremallera quedó abierta, entre los dos amigos le alzaron y le lanzaron muy, muy lejos del monedero.
Al principio le cegó la luz ya que no estaba acostumbrado a ella,
le dolían los ojos y le tronaban los oídos.
Pero poco a poco se fue acostumbrando,
y empezó a disfrutar de todo lo que le rodeaba.
De repente.... ¡algo le cogió!
tuvo miedo, pensó que le devolverían al monedero. ¡No podía ser! ¡quería seguir viviendo todo aquello!
¡¡¡no podía ser que le devolvieran tan pronto a ese lugar oscuro!!!!
al menos no ahora que había conocido ese otro mundo...
Pero no... aquel no era su destino.
Le colocaron un cordoncito.
Alguien le dió un nuevo uso como colgante… desde allí podría ver tooooodo lo que antes no pudo ver.
Y fue genial todo lo que descubrió y vivió…
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