viernes, 1 de febrero de 2008

FORTALEZA

Se detuvo ante la puerta y respiró profundamente intentando despejar sus pensamientos.
Necesitaba sus capacidades al completo. Y no era fácil sabiendo que la sala de baile estaría repleta de jóvenes brujos dispuestos a destruir a cualquier mortal entrometido.
Apartó de su mente los ruidos innecesarios y se centró en el recuerdo de la voz de Gadeak para encontrarla lo antes posible. Una vez que supo donde estaba, contactó mentalmente y le expuso la situación.
Tenía que materializarse exactamente dónde ella estaba. Alguien había captado su pensamiento. No había más tiempo. Debía hacerlo ya.
Cerró los ojos y se trasladó allí.
Protegió a Gadeak con sus brazos.
“Déjame, con los mios”- le trasmitió con tristeza-
“Sabes que no puedo, no puedes morir”- contestó mirándola a los ojos-
Ella asintió y se abrazó a él para trasladarse... sintió su dolor a través de la piel.
Segundos después de abandonar el edificio, una luz blanca inundó cada una de sus ventanas. Al instante supo que no había supervivientes.
Gadeak apartó la vista y escondió la cabeza contra Dariz. La profecía comenzaba a cumplirse.
Ahora debían desempeñar su parte para asegurar el futuro de la magia. Aunque no sería fácil después de aquello